30/05/2012

La lista de la vergüenza: gestores impunes e indemnizaciones millonarias

Responsables directos de la mayor quiebra del sistema financiero español y de la crisis omnímoda en la que nos encontramos. Financiaron proyectos urbanísticos especulativos, obras públicas ruinosas, alimentaron tramas de corrupción urbanística o falsearon las cuentas de sus entidades. Pero, lo más bochornoso, es que ninguno de ellos ha tenido que rendir cuenta de todo eso y se eximen de sus responsabilidades retirándose con indemnizaciones millonarias: 

José Luis Pego


José Luis Pego. / EL PAÍS
Es, con la información pública disponible, el campeón de los villanos de oro de las cajas. Le resultó muy rentable ser director general durante nueve meses de Novacaixagalicia, que luego necesitó 3.600 millones en ayudas públicas. Se fue con 18,5 millones, de los cuales 7,7 millones son por la jubilación anticipada, 3,9 millones por la indemnización y 6,9 millones por el plan de pensiones. El liderazgo de los jubilados dorados se lo disputa José Luís Méndez, el ex director general de Caixa Galicia, que recibió oficialmente un retiro de 16,5 millones pero que ha podido recibir mucho más.

María Dolores Amorós


María Dolores Amorós. / EFE
La ex directora general de Caja del Mediterráneo (CAM) es la más mediática. Los apenas diez meses que dirigió la caja alicantina le sirvieron para autofijarse un sueldo de 600.000 euros y una pensión vitalicia (tiene 49 años) de 370.000 euros anuales. Investigada por la Audiencia Nacional y por la Fiscalía Anticorrupción por falsear presuntamente las cuentas llegó a reclamar 10 millones por su despido improcedente cuando la caja fue intervenida por el Banco de España. La CAM ha recibido 5.800 millones del Estado. Su antecesor en el cargo y también investigado, Roberto López Abad, se llevó 5,8 millones.

Ricard Pagès


Ricard Pagès. / EFE
Expresidente de Caixa Penedès. Antes de marcharse se diseñó unpensionazo de 11 millones de euros y otros de 9 millones en total para tres de sus colaboradores. Está siendo investigado judicialmente. El Banco Mare Nostrum, donde se integró la caja, ha recibido 916 millones del FROB.

Josep María Loza


Josep Maria Loza / (EFE)
Josep María Loza, ex director general de Caixa Catalunya, Dejó la caja en 2008 y, según fuentes de la entidad, ahora integrada en Catalunya Banc, recibió una indemnización de 5 millones y otros 5 por fondo de pensiones. Le sucedió Adolf Todó, actual presidente de Catalunya Banc, el banco que ha recibido 2.968 millones en ayudas públicas. Todó percibió 1,5 millones en 2011. y, según consta en la memoria de ese año, tiene derecho a una "prestación postocupación" de 3,55 millones. 

Miguel Blesa


Rodrigo Rato (izquierda) y Miguel Blesa. /
Expresidente de Caja Madrid. Se llevó una indemnización de 2,8 millones de euros, pecata minuta si se compara con los 25 millones que quería repartirse junto a otros nueve directivos por un plan de bonus. Rodrigo Rato al llegar a la presidencia de la caja, integrada en Bankia, suspendió este plan. Por su parte, Rato no ha aclarado sí ha renunciado a su indemnización de 1,2 millones tras dimitir en Bankia, donde tuvo un sueldo en 2011 de 2,4 millones. Bankia va a necesitar 23.465 millones de dinero público, tras perder 2.979 millones en 2011. Banco Financiero y de Ahorros, matriz de Bankia, también deberá pagar una indemnización de 6,16 millones a Matías Amat, antiguo directivo de Caja Madrid.

Aurelio Izquierdo


Aurelio Izquierdo. /
Director general de Banco de Valencia, filial de Bancaja. Se integró en la dirección de Bankia pero cuando Rato se lo quitó de encima el año pasado no perdió el derecho a una indemnización de cerca de 14 millones en pensiones y compromisos de prejubilación que había pactado en Bancaja. La caja valenciana y el banco filial han sido un verdadero filón para los directivos que contribuyeron a su hundimiento, antes de integrarla en Bankia. Así, Domingo Parra, ex consejero delegado de Banco de Valencia. pactó una indemnización de 7,1 millones que él asegura que no ha cobrado. Era la mano derecha de José Luis Olivas, presidente de Bancaja, que se vio obligado a renunciar a su indemnización cuando salió de Bankia pero no al plan de pensiones, además de recibir 1,7 millones en 2011.

Juan Pedro Hernández Moltó


Juan Pedro Hernández Moltó. /
Expresidente de Caja Castilla-La Mancha. Su inclusión en la lista se debe más a su carácter de pionero que a su enriquecimiento personal. Presume de haber ganado solo 130.000 euros al año al frente de la caja y de haberse ido al paro sin indemnización alguna cuando el Banco de España intervino la entidad el 29 de marzo de 2009. Militante y alto cargo del PSOE, puso su firma a la financiación de operaciones desastrosas amparadas por los Gobiernos regionales de José Bono y José María Barreda, como el aeropuerto de Ciudad Real, que desembocaron en el primer rescate de una entidad en España, con 9.000 millones de euros de dinero público. Unos años antes, como diputado daba lecciones de honradez al entonces gobernador del Banco de España, Mariano Rubio. “Míreme de frente”, le llegó a decir.

23/05/2012

Ecos Urbanos 22 de mayo de 2012

En este programa repasamos la gran incidencia de la huelga general de educación contra los recortes aprobados y los ya llevados a cabo. Recordamos que Esperanza Aguirre encontró hace unos días una agujero de más de 2000 millones de euros en la C. de Madrid como Faemino y Cansado encontraban 11.000 millones de pesetas en un empaste y analizamos el archivo de las causas contra Carlos Divar y la familia Botín. ¡Ay democracia..!

16/05/2012

Ecos urbanos 15 de mayo de 2012

Edición algo más breve de Ecos Urbanos donde animamos a la participación en el aniversario del 15M y en tod as las protestas aledañas; recordamos el aniversario de la Nakba solidarizándonos con el pueblo palestino y repasamos los nuevos recortes en Catalunya y Andalucía.

13/05/2012

La impunidad del gestor


A última hora de la tarde del lunes 6 de mayo saltó la noticia relativa a la dimisión de Rodrigo Rato al frente de grupo Bankia. La obligada renuncia del ex ministro de Hacienda y ex director gerente del FMI responde, según se lee en el sucinto comunicado adelantado a la prensa, a razones de índole profesional por estimar que es lo más conveniente para esta entidad sin mentar ni una sola palabra sobre los crecientes problemas de solvencia de una entidad señalada con el dedo por algunas autoridades monetarias y auditorias privadas, a sabiendas de la indigesta apalancada de 37.000 millones de euros procedentes del negocio del ladrillo. Además, a este empacho de ladrillos se le suma la pésima gestión de una situación que, en palabras del propio Rodrigo Rato, acontece en el marco de una de las coyunturas más críticas que jamás haya sacudido el sistema financiero español. Mas, ¿a qué se debe esa “crítica coyuntura”? ¿Hasta dónde deberíamos remontarnos para explicar las debilidades de un sistema financiero que hasta no hace mucho era tildado como uno de los más sólidos del planeta? ¿Acaso fuimos todos, políticos, gerente y ciudadanos, víctimas de una ilusión promovida por los cicateros y hacendosos manejos de algún genio maligno? Y si tal fuera el caso, ¿por qué los responsables de salvaguardar el sector financiero no actuaron a su debido tiempo y con el anticipo necesario como para aplicar el remedio antes que la cura de la enfermedad?
¡Es todo tan complicado! Parece como si las cábalas de Rodrigo Rato no fuesen más que el trasunto barato de vagos pretextos sobrevolando una terra ignota o marisma pantanosa en donde aún quedan demasiadas cuestiones sin resolver. ¿Cuáles han sido las causas concretas de esta “crítica coyuntura” que atraviesa el sistema financiero español? A nadie se le escapa que el germen original de tanta preocupación yace en la nefasta política bancaria ejercida durante estos últimos años de pujante crecimiento en torno a la financiación crediticia del negocio de la construcción, las obras faraónicas y la concesión a espuertas de créditos e hipotecas a particulares de todos los perfiles y medios sociales. Y todo ello impulsado por los bancos habida cuenta de la necesidad imperiosa de facilitar el acceso a la compra-venta de viviendas a particulares que mantuvieran bien engrasados los mecanismo del sistema y asegurasen, de ese modo, el reembolso de los préstamos bancarios – y sus debidos intereses- solicitados por los inversores del mundo de la construcción. Llevados por la inercia propia de este “optimismo bullanguero” que, mientras a unos, los entrampaba bajo una montaña de deudas e hipotecas, a otros, les permitía enriquecerse de una forma tan rápida como milagrosa, los responsables políticos y las autoridades económicas han mostrado una confianza ciega en este modelo de crecimiento llegando incluso hasta el extremo de baladronear públicamente de su solidez.
Habiendo sido éstos mismos los encargados de velar por la seguridad y la salud del sistema financiero, ¿no sería mucho más cabal acusarlos sin contemplaciones de haber detentado durante años una política económica errónea, torticera y causa directa de la tan “crítica coyuntura” de la que nos habla el señor Rodrigo Rato? De nuevo entramos en terreno vedado y la retórica sórdida y mezquina del discurso dominante elabora sus parapetos: todos somos culpables de esta situación porque hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. ¡Santas palabras de nuestros políticos! ¡Sermón purificador de tantas almas inocentes y pecaminosas! ¿Por encima de nuestras posibilidades o tal vez por encima de las posibilidades recetadas por una política económica favorable a los intereses bancarios y por ende al modelo del ladrillo? Lo cierto es que los bancos han perpetuado unos hábitos de consumo desmedidos para poder seguir invirtiendo en los activos tóxicos derivados del negocio de la construcción.
Nos han prescrito un caramelo que ahora nos produce una dolorosa indigestión. Y cuando el doctor yerra en su diagnóstico o, más grave aún, cuando decide someternos a un tratamiento que acaba empeorando nuestro estado salud, ¿no convendría apartarlo inmediatamente de sus funciones debido a su incompetencia? ¿Abrirle un expediente sancionador, imponerle una multa y, según el grado de la negligencia cometida, amenazarlo incluso con la cárcel? En un mundo donde la justicia y la ley fueran de la mano, la sola razón y la propia dignidad nos obligarían a actuar responsablemente tomando una serie de medidas amoldadas a los principios de una cierta idea de la equidad social porque, como ya auguró Aristóteles (Ética Nicomáquea, II, 1103a 30-36):
[…] De un modo semejante, practicando la justicia nos hacemos justos; practicando la moderación, moderados, y practicando la virilidad, viriles. Esto viene confirmado por lo que ocurre en las ciudades: los legisladores hacen buenos a los ciudadanos haciéndoles adquirir ciertos hábitos, y ésta es la voluntad de todo legislador; pero los legisladores que no lo hacen yerran, y con esto se distingue el buen régimen del malo.

Y es que toda justicia es asimismo un acto de responsabilidad. Responsabilidad de las instituciones públicas que la detentan en el marco legal del derecho establecido y responsabilidad privada o solidaridad a título personal de cada uno los ciudadanos, dirigentes políticos y gestores públicos y privados que deberían ser los encargados de acatar sin remilgos sus compromisos sociales y predicar mediante el ejemplo los criterios de responsabilidad social fijados en un momento tan delicado. ¿Qué ocurre cuando esta responsabilidad se disipa a consecuencia de su incumplimiento? ¿Cuando la imagen refractada de los altos dirigentes, mandatarios, gestores, cargos electos y responsables políticos se recubre de la pátina de la corrupción, el cambalache, el clientelismo, la hipocresía y el egoísmo interesado? ¿Cuando asistimos al bochornoso espectáculo de gerentes y gestores abandonando cajas y entidades bancarias completamente arruinadas con un cláusulas de despido millonarias sin que nadie les exija responsabilidades a cambio? Pues sucede que los lazos de solidaridad se descomponen y los compromisos sociales de cada cual se van diluyendo en el marasmo de la irresponsabilidad a consecuencia de los daños procurados en el cemento necesario para mantener firme la cohesión social: la justicia. En estas condiciones, todos aprenden los nada desdeñables beneficios de escurrir el bulto y mirar para otro lado en cuanto se mentan el interés común y las responsabilidades civiles. Sin las junturas de la justicia, no hay sociedad y sin las debidas responsabilidades parece casi imposible alardear de sociedades justas y democráticas en donde la impunidad de los gestores públicos y privados se trastoca en la regla y no en la excepción.
Mas todo esto son sólo palabras; porque en el mundo real, el de la democracia y la pompa chillona de la ley, aquellos que, de algún modo, hubieran debido purgar cualquier tipo de responsabilidad cívica y civil en el desempeño de una gestión nefasta cuyas consecuencias azotan ahora, sin piedad ni compasión, a buena parte de las familias asentadas en España, salen indemnes de toda amonestación y con unas indemnizaciones tan suculentas como a la postre vergonzosas e indecentes en un momento, en el que la “crítica coyuntura”, requeriría de un mínimo de tacto y sacrificios personales equivalentes a los esfuerzos que el gobierno demanda al grueso de la ciudadanía española para salir de la crisis. Y es que no cabe perder de vista que, esos mismos esfuerzos, también son necesarios para conservar el sistema financiero a base de continuas inyecciones de dinero público, dada la estampida del capital y la inversión privada en justa medida a la “crítica coyuntura” provocada por la fatídica gestión de los bancos y las cajas de ahorro. Pero tal vez de todo esto saben mucho más el gobernador del Banco de España, Ángel Fernández Ordóñez, que durante años ha hecho la vista gorda a los problemas del sector financiero o el nuevo presidente de la nacionalizada Bankia, José Ignacio Goirigolzarri porque un hombre cuya pensión de prejubilación asciende a la friolera de 52,49 millones de euros (El País, 01-10-2009) debe de ser una especie de chamán o gurú de las finanzas que con sólo mover su varita mágica repare todo el entuerto del anterior gestor, Rodrigo Rato.
 Aunque en este país ya se sabe: si la cosa no funciona como se esperaba, otro apretón de cinturón, un ajuste aquí y una reforma acullá porque faltos de pedir las debidas responsabilidades a quien bien las merecen, al gobierno de España, amparado en su mayoría absoluta, no le cabrá sino recurrir a las exigencias de un mayor sacrificio. Como bien afirmó Mariano Rajoy en su debate de investidura los españoles han votado por el cambio y la responsabilidad. Sea; dejemos todo esto en manos de los representantes políticos y zanjemos la cuestión echando mano de la sabiduría popular que, en este caso, parece no andar demasiado errada: a falta de responsables directos de esta “crítica coyuntura” podemos recurrir a los justos, siempre dispuestos a pagar por cuantos pecados y pecadores sean necesarios para sacar a este país de la crisis. 

09/05/2012

Ecos Urbanos 8 de Mayo

En el primer programa del mes de mayo animamos a los oyentes a participar en la movilización global del 12M, por si aún queda alguien sin indignar analizamos el próximo rescate de Bankia y recordamos las razones que han llevado a profesores y estudiantes a convocar la primera huelga general de educación en 10 años. Para acabar a lo grande hablamos por teléfono con nuestro antiguo compañero Richi sobre los resultados electorales griegos y el presente y futuro del país.

24/04/2012

Ecos Urbanos 24 de abril de 2012

En este programa hacemos nuestro particular homenaje a la Revolución de los Claveles portuguesa escuchando música de Zeca Afonso y Jorge Palma. Repasamos la actualidad política española empezando por el despido de más de 5.000 trabajadores públicos de las empresas valencianas que serán desmanteladas, continuamos con el repago farmaceútico y el tarifazo universitario y acabamos con la sección de conocimiento libre analizando la reforma de código penal que criminalizará el uso de las redes sociales para convocar manifestaciones.¡25 de Abril Siempre!

20/04/2012

El juego improvisado del gobierno y los nuevos recortes en Sanidad y Eduación

En el segundo volumen de Guerra y Paz, Tolstoi nos relata la visita del príncipe Andréi Bolkonsky al cuartel general de Drissa en donde varios oficiales del ejército del zar Alejandro se reúnen para pergeñar el plan de guerra contra las tropas de Napoleón. Ante la cacofonía de voces dispares y la promiscuidad de las opiniones allí esgrimidas, Bolkonsky no puede más que mostrar sus reparos sobre la posibilidad de establecer una ciencia de la guerra con un grado de certeza similar al de la matemática o la física:

[…] Los debates duraron largo rato, y cuanto más violentos eran, más difícil se hacía llegar a una conclusión definitiva de todo lo que se había dicho. Escuchando aquella conversación en diversas lenguas, aquellas hipótesis, aquellos planes, aquellas contradicciones y aquellos gritos, el príncipe Andréi se sorprendía de todo lo que decían. Las ideas que lo habían asaltado a menudo durante la época de su actividad militar, de que no existe ni puede existir una ciencia para la guerra y que, por tanto, no puede haber ningún genio militar, le parecían en aquel momento como una verdad incontrovertible. 
Lejos del campo de batalla, ese mismo desconcierto del príncipe Andréi, equivale al estupor que desató el inesperado anuncio del gobierno de Mariano Rajoy de un nuevo recorte presupuestario de 10.000 millones de euros en los ámbitos de la Educación y la Sanidad.
Es evidente, si no palmario, que en apenas cuatro meses la panacea reformista del gobierno ha fracasado. Ésta, no surte los efectos esperados y además redunda en el paulatino desgaste de un gabinete elegido por mayoría absoluta y cuya principal carta de presentación yacía en la reiterada promesa de aplicar los apósitos adecuados al peliagudo problema de la economía española. Hasta ahora, la llegada a la Moncloa del nuevo gobierno de Mariano Rajoy, no ha conseguido aplacar las dudas de los mercados ni sembrar la confianza de los inversores, sino, que tan sólo ha servido para poner en marcha un proceso de ajuste estructural encaminado a desmembrar los pilares y arietes del Estado del Bienestar. Por ello, en los mentideros del país ya resuenan las voces críticas que, comulgando con los principios alanceados desde Bruselas, buscan una explicación al fracaso de estas políticas parapetándose tras la herencia recibida, el enorme tamaño del Estado, la deuda pública y las trabas del modelo autonómico.
Dentro de la inercia del discurso político dominante, la Educación y la Sanidad son ahora equiparadas a una especie de tumescencia incurable que es necesaria extirpar. Durante estos últimos días hemos asistido a las comparecencias y declaraciones  de ministros y tertulianos que, escudándose en el tan manido pretexto de la crisis, aprovechan la delicada situación para asestar el golpe de gracia al ya de por sí renqueante Estado del Bienestar. Pero no sólo aluden a la crisis como ese telón de fondo propicio para llevar a cabo las reformas exigidas desde Europa, sino que igualmente se presentan a sí mismos como heraldos del futuro bienestar de España en contradistinción a una izquierda tumefacta y anquilosada en unos principios ideológicos que no se amoldan al presente más real e inmediato del mercado y las sociedad occidental.
Si bien, durante la pasada campaña electoral repitieron hasta la saciedad que no eludirían sus responsabilidades sacando a colación la herencia recibida de manos del PSOE, la corta memoria de tantas promesas ha sido definitivamente recluida bajo llave en el baúl de los recuerdos porque la realidad delata de los bandazos apresurados de un gobierno haciendo frente a una crisis que escapa a las recetas de austeridad prescritas desde Bruselas. Tal vez, este desbarajuste entre los propósitos y los resultados obtenidos, se deba, en gran medida, al hecho de que las pretensiones científicas de la economía sobrepasan con creces sus propios límites y su dominio o ratio de actividad. En el ámbito de la reforma educativa, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, aduce que se producirá un ahorro de 3.000 millones en educación ampliando en un 20% el porcentaje de alumnos por clase. Mas, ¿de dónde proceden esos cálculos tan intrépidos? ¿Cómo ha logrado determinar esa cifra? ¿Cuáles son los criterios manejados para mesurar el coste de cada alumno y el consiguiente ahorro derivado de su reabsorción en grupos o cursos más amplios? ¿Qué fórmulas o guarismos han sido utilizados por el ministro a la hora de ponderar la cifra de 3.000 millones? A pesar del oscuro procedimiento que siempre acompaña a los cálculos, cifras y datos espoleadas por el Gobierno, la realidad supera con creces cualquier determinación de orden meramente económico.
 Pasando por alto la escasa trasparencia relativa a la metodología escogida para llegar al resultado de 3.000 millones de euros, lo cierto es que un nuevo ajuste de los presupuestos en los términos económicos estipulados por el ministro Wert, pone en riesgo no sólo la calidad sino también la existencia del sistema educativo público. Para satisfacer las cábalas nigrománticas del ministro Wert y de ese modo unirse a la Cruzada del gobierno en favor de la austeridad, los cálculos realizados en el dominio de la Educación abogan por reducir la partidas presupuestarias invocando la vagarosa necesidad de hacer más con menos sin entrar en detalles tan importantes y en absoluto desdeñables como la calidad y la repercusión de una reordenación del peculio destinado al sector educativo. Si la economía trata de disponer los recursos materiales de modo que podamos gestionarlos de forma óptima, muy a menudo se olvida que el material humano no se rige únicamente en base a cifras y porcentuales. ¿Cómo establecer, pues, la incidencia que un ajuste de 3.000 millones supondría en la calidad de la enseñanza? ¿De qué forma precisa ponderar el deterioro de la educación pública o adelantar las consecuencias nocivas de este ajuste? ¿Acaso es necesario modificar el frágil equilibrio de la educación pública para amoldarla a las extrapolaciones del discurso económico dominante a sabiendas de su elevado grado de incertidumbre e improvisación? Es indudable que la educación en España necesita de una revisión a fondo de sus principios y su estructura, pero, tal vez, no sea del todo apropiado operar una reforma de este calado según los criterios de la racionalidad económica y utilitarista empecinada en obtener un rendimiento y unos resultados inmediatos.
Y es que la racionalidad económica no parece ni tan siquiera responder al patrón de unos objetivos fijados a corto plazo. En España, tras el recambio partidista, las reformas del nuevo gobierno no han cuajado en los mercados. Una vez que se han disipado los efectos anabolizantes del BCE, ha vuelto a aumentar la presión especulativa de los mercados sobre el Ibex 35 disparando la prima de riesgo por encima de los 400 puntos básicos y alcanzando cotas equivalentes a las del pasado agosto del 2011. Además de la volatilidad de los mercados, el crédito español se ahoga en las alacenas y depósitos de las entidades bancarias que durante el pasado mes de marzo se vieron obligadas a incrementar en un 80% con respecto al mes anterior su masa monetaria a través de los préstamos solicitados al BCE. Como bien indica este dato del BCE, la solvencia de la banca española parece más que nunca afianzada sobre los pilares de un gigante con los pies de barro y únicamente erguido gracias a las inyecciones de dinero público y los fondos crediticios del BCE. Pero, a pesar de estas inyecciones, ¿qué ha sido, pues, de todos esos créditos inoculados a la banca española? ¿Por qué no fluye esa masa monetaria en España? Carecemos de liquidez para reactivar y galvanizar el entramado económico español porque los bancos han preferido maquillar sus cuentas y remedar sus deudas, antes que colocar sus fondos a disposición de la economía española en forma de créditos a particulares, ayudas a las PIMES o unas políticas de liquidación hipotecaria y crediticia más acordes con la situación real de muchas familias y empresas ahogadas por la coyuntura económica del país.
 Por eso todo el mundo se muestra escéptico cuando se alude a la Banca, e incluso algunos ponen el grito en el cielo sobre la posibilidad de que el programa del gobierno para reducir la morosidad de los ayuntamientos y pagar a sus respectivos proveedores, se quedase en un burdo coup de théâtre porque si los créditos se tramitasen vía bancaria muchos de éstos ni siquiera llegarían a las manos de sus destinatarios habida cuenta de que la banca ya se encargaría de cobrarse sus adeudos atrasados. Y frente a la intransigencia de la Banca, el gobierno ha optado por desarticular el sector público con el aumento de los precios, la reducción indiscriminada de servicios o el anuncio postrero del copago sanitario. ¿Por qué ensañarse de esta forma con el sector público cuando en un período de contracción económica el colchón de los servicios públicos se hace más que nunca necesario? Y es que, este asedio desmedido al sector público en un momento de extrema urgencia social, no dista demasiado de un suicidio colectivo cuyo principal objetivo reside en despojar al ciudadano de todo el entramado de garantías sociales que blindaban su futuro frente a los avatares del mercado y los mercachifles. Si continuamos esta senda de la austeridad nos esperan diez años de depresión económica für Spanien erwarte ich eine Depression, die ein ganzes Jahrzehnt dauern wird -  como refiere Jock Fistic en la edición digital del semanario Der Spiegel del pasado 11 de abril- y cuando por fin logremos salir del atolladero, nos daremos de bruces con un modelo económico y social exclusivamente supeditado a los intereses del mercado.
Los valles solitarios nemorosos de la encrucijada actual en la que los discursos económico y político se dan la mano forjando una férrea celosía de intereses y alianzas tan zainos como mezquinos, no tiene fin. Las ínsulas extrañas del discurso económico dominante prescriben unas recetas de la austeridad que, dada la incongruencia entre los objetivos aducidos y las medidas barajadas para obtener tales fines, nos confieren una sensación similar a la experimentada por el príncipe Andréi Bolkonsky en su visita a los oficiales reunidos en el campo de Drissa. No existe ni puede existir una ciencia de la economía porque ésta se ha trastocado en un discurso dominante al servicio de los poderes establecidos y por ende, sus principios se asientan en el interior de una esfera donde confluyen una serie de intereses e inclinaciones ideológicas que no le permiten acceder al anhelado estatus de cientificidad basado en el fundamento de la objetividad desinteresada.  Si el ministro Wert nos habla de un ahorro de 3.000 millones de euros y el grueso del gobierno ratifica la inexorabilidad de tales reformas, no nos queda más remedio que realizar un acto de fe y encomendar nuestro futuro a los dogmas de esta nueva teología del poder.

10/04/2012

Ecos Urbanos 10 de abril de 2012

Este programa lo dedicamos a analizar la suma de los recortes planteados en los presupuestos generales del estado y los anunciados por valor de 10.000 millones de euros en sanidad y educación. Homena...jeamos a nuestra manera el 81 aniversario de la proclamación de la II República Española y desahogamos nuestra rabia política. ¡Salud y República!

¿Qué es la Simiocracia?

Book-trailer de "Simiocracia, Crónica de la Gran Resaca Económica", editada por DeBolsillo, a la venta a partir del 12 de abril de 2012 en librerías y tiendas online.


07/04/2012

Finlandia lanza su reforma laboral: más protección a los trabajadores.

Helsinki ha tomado medidas para proteger más a los trabajadores y los desempleados. Continua con el famoso "modelo escandinavo" mientras el sur de Europa liberaliza su mercado labora. En Finlandia, el Estado del bienestar sigue siendo una realidad concreta, e incluso más que antes. Cuando España anuncia el abaratamiento del despido, Finlandia toma medidas para proteger mejor a sus trabajadores. Con un crecimiento del 2,9% y el paro al 7,6% en 2011, pero sobre todo, un rating 'AAA' de parte de todas las agencias de calificación, Finlandia tiene toda la amplitud para proteger a su población activa de la mejor manera, y existir en Europa como un modelo económico alternativo.

A pesar de sus buenos datos macroeconómicos, las perspectivas en Finlandia seguían negativas en 2011 por el contexto general de la Unión europea y la fuerte inflación. El Gobierno conservador, presidido por Jyrki Katainen, decidió apostar por su mercado interior sin la menor intención de mejorar la competitividad. 
La primera legislación que ha puesto en marcha se aplica a los trabajadores temporales, que podrán beneficiarse de condiciones mínimas y términos de protección en cualquier trabajo, si no son iguales a las de los empleados de la empresa a la que han sido incorporados. La Ley de contratos de empleo, modificada de común acuerdo por los sindicatos, los empresarios y la administración, incluye medidas de mayor protección sanitaria y de seguridad, con el objetivo de ayudar a los empleados quedarse el tiempo más largo posible como población activa. No sólo Finlandia protege a sus trabajadores, sino también a sus desempleados. La pérdida media de poder adquisitivo ha sido del 0,6% en 2011, por lo que las prestaciones básicas por desempleo pasarán de 25,74 euros a 31,36 euros al día, lo que representa un aumento de casi 120 euros al mes. La ayuda a la renta y el subsidio de vivienda también aumentarán, una persona soltera recibirá 461,05 euros al mes como ayuda básica a la renta. 

En octubre de 2011, los interlocutores sociales también crearon un nuevo acuerdo tripartito, en el que el Gobierno sirvió como consejero. En fin de aceptar el aumento de las cotizaciones para pensiones, los sindicatos obtuvieron la reducción del impuesto sobre la renta del 0,2%. Todas las partes se pusieron de acuerdo para elevar los salarios en una media del 0,6% en 2012, luchar contra la inflación y reducir las tasas profesionales para aumentar el poder adquisitivo de los finlandeses.
Ese mismo poder adquisitivo que preocupó a los medios y la población el año pasado, que sufrieron una inflación media del 3,42% en 2011. Mejorar las condiciones de vida de los parados, los ingresos de los trabajadores y las ayudas para la vivienda son las tres principales soluciones que permitirán ayudar a todos, hasta a los más vulnerables.
Fuente: Vanguardia 09-03-2012

06/04/2012

Si España cumple los consejos de la UE acabará rescatada como Irlanda, Grecia o Portugal

Wolfgang Münchau, columnista de Financial Times, asegura que España sigue atascada en una trampa de deuda y que el 'default' es su única salida. "Si persigue las políticas acordadas, terminará donde Grecia, Portugal e Irlanda, es decir, bajo un paraguas de rescate. Este es el escenario más probable para España", defiende. Münchau explica que el optimismo y la complacencia ha vuelto a los mercados y a los políticos y ya se dice que lo peor ya ha pasado. Sin embargo, este columnista de 'FT', mantiene que "la situación de la deuda de Grecia es tan insostenible como siempre, también lo es la de Portugal, también lo es la del sector bancario de la Unión Europea y también lo es la de España. Incluso si el BCE proporcionara financiación a bajo coste sin límite para el resto de la década, no sería suficiente".
El artículo explica que uno de los problemas en España es que la mayor parte de la deuda tóxica está en el sector privado. El nivel de endeudamiento del sector privado, es decir, los hogares y las sociedades no financieras, fue 227,3% del PIB a finales de 2010, según Eurostat. Los datos del año pasado no se han publicado todavía, pero el nivel bajará sólo un poco. Una de las áreas donde el ajuste se está produciendo es en el mercado de la vivienda. El índice general de precios de la vivienda del INE cayó un 11,2% el año pasado, pero sólo descendió un 21,7% desde el pico en el tercer trimestre de 2007. "Debemos recordar que la burbuja española era mucho más extrema que otras, pero los precios sólo han bajado en alrededor de una quinta parte", opina Münchau.
Según los cálculos de este columnista, el ajuste de precios de la vivienda en España está todavía a menos de la mitad de completarse. El análisis explica que en términos reales el auge inmobiliario de EEUU ha sido casi completamente anulado y los gráficos de burbujas históricas muestran comportamientos similares. Por ello, "en España, como en otras partes, sería razonable suponer que los precios reales caerán con el tiempo a lo que eran a mediados y finales de los 90". El Gobierno español ha obligado a las cajas de ahorros a provisionar 50.000 millones para cubrir su cartera de propiedades este año. Pues bien, para Münchau, "esto sólo será una pequeña parte de lo que en última instancia, será necesario si el mercado de la vivienda cae como espero que lo hará. Las estimaciones oficiales suponen caídas leves de precios y una rápida recuperación en la economía. Ambos supuestos son delirantes. ¿Cómo se recuperará la economía española si el sector privado y el sector público se están desapalancando, al mismo tiempo, y es probable que lo hagan por muchos años?", comenta.
Münchau cree que el proceso de desapalancamiento del sector público será vicioso. "El déficit fue del 8,5% del PIB el año pasado. Este fue un exceso grande, pero la razón no era la indisciplina fiscal. Era necesario para evitar una caída mayor. El objetivo recientemente revisado es de 5,3% para este año y el 3% el próximo año. Así que el ajuste total del sector público que es necesario en virtud de las reglas sobre el déficit de Europa es un increíble 5,5% en dos años -esto, en medio de una recesión-, explica. "Si nos fijamos en el grado de apalancamiento total que queda por delante, tanto en el sector público y privado, la cuestión no es si la economía española rebota en 2012 ó 2013, sino si se puede dar un salto realmente antes del final de esta década", asegura Financial Times.
Este analista considera que para España, la política de ajuste correcta sería un programa para obligar al sector privado a reducir el apalancamiento, en tres a cinco años, con el apoyo de un déficit público consistentemente sólido, y, sí, acompañado de reformas económicas. "El momento de abordar el déficit del sector público sería después de que se haya completado el desapalancamiento del sector privado. Esta política no sólo facilitaría el ajuste. Se lo aceleraría", defiende. Por ello, Münchau mantiene que una combinación de políticas monetarias ultra laxas y la reducción fiscal retrasará el ajuste inevitable. "España sigue atascada en una trampa de deuda, de la cual el 'default' será la única vía de escape. Si persigue las políticas acordadas, terminará donde Grecia, Portugal e Irlanda, es decir, bajo un paraguas de rescate. Este es el escenario más probable para España", concluye.
Y añade que las políticas del BCE no han comprado tiempo, "han ralentizado los procesos políticos y el ajuste económico necesario para resolver la crisis. Lo peor, me temo, todavía lo tenemos por delante"

Fuente: Expansión
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...